domingo, 20 de diciembre de 2009

¡Navidad!

Misa de medianoche. Nos nace la Palabra
¿Qué tal si compartimos una acción de gracias?

Con su permiso, espero, he adaptado una oración al Niño Jesús, de Juan XXIII

Dulce Niño de Belén, haz que penetremos con toda el alma en este profundo misterio de la Navidad. Pon en nuestros corazones la paz que buscamos, a veces con tanta violencia, y que tú sólo puedes dar. Ayúdanos a conocernos mejor y a vivir fraternalmente como hijos del mismo Padre.
Descúbrenos tu hermosura, tu santidad y tu pureza, ahora que estamos reunidos frente a tu portal adorando tu inocencia, tu desprendida pequeñez. Despierta en nuestro corazón el amor y la gratitud a tu infinita bondad. Únenos en tu caridad. Y danos a todos tu celeste paz.
Y gracias, gracias, Niño Jesús por seguir naciendo de María y el Espíritu Santo en cada corazón que te desea; por atreverte a querer que el mundo entero nazca a Ti en fuego y en agua viva.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Cuarto Domingo de Adviento

Miq 5, 1-4a; Salmo 79; Heb 10, 5-10; Lc 1, 39-45

"lo que te ha dicho el Señor se cumplirá"
 
Cada uno de los que hemos colaborado en la realización de esta monición, hemos señalado una frase distinta:
“Aquí estoy yo para hacer tu voluntad”
“María se puso en Camino”
“Bendita tú porque has creído”
“Lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”

Desde antiguo, Dios se fija en lo humilde, en la pequeñez; en la voluntariedad de hacerse esclavo.
Es necesario nuestra entrega, la renuncia de nosotros  mismos, para que Cristo, en nosotros y por nosotros, pueda hacer  lo que siempre ha sido voluntad del Padre: ser un Camino de Encuentros: de nosotros con nuestros hermanos; de nosotros con El.
Por eso, al escuchar la Palabra de hoy, repitamos en nuestra mente y en nuestro corazón:
Si así lo creemos, así se cumplirá

martes, 8 de diciembre de 2009

Tercer Domingo de Adviento

Sof 3, 16-18a; Salmo (Isaías 12); Flp 4, 4-7; Lc 3, 10-18

"No temas, Sión, no desfallezcan tus manos"

Pese a que el mundo es rápido en silenciar a los mensajeros, no es capaz de anular de ellos lo más importante: el mensaje, lo anunciado.
Así lo vive Juan Bautista. Así oiremos su testimonio en el Evangelio.
Pero antes escucharemos que no hay mensaje más transcendente y primordial que aquél que llena de gozo no sólo o más a la persona que es dirigido sino el que también alegra y da alas a los pies del mensajero por ser portador de semejante envío.
Grande es el Santo de Israel que nos va a susurrar al oído: no temas, yo te amo y me gozo contigo.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Solemnidad de María Inmaculada

Sólo los hijos se olvidan de festejar a su Madre

Gn 3, 9-15. 20; Salmo 97; Ef 1, 3-6. 11-12; Lc 1, 26-38


"Aquí está la esclava del Señor; ..."


[Dedicado a sor Luisa que ha sabido vivir la virginidad en su cuerpo
y está preparada para ofrecer la desnudez de su alma]

La Palabra nos hablará hoy de virginidad y de desnudez.

De la fecunda virginidad de María; y del vergonzoso pudor de Eva y Adán.

Oiremos cómo la  humilde desnudez de María encuentra gracia ante Dios y le permite contestar: “He aquí la esclava del Señor”.
Y, también, la arrogancia de las virginidades perdidas de todos aquellos que revestidos de vanidad proclaman ser sus propios creadores, muy “dueños de sí mismos”.

Pero sobre todo, se nos hablará de esperanza: del alumbramiento de un precioso Niño que devolverá la virginal desnudez  a nuestros corazones.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Segundo Domingo de Adviento

Bar 5, 1-9; Salmo 125; Flp 1, 4-6. 8-11; Lc 3, 1-6

"Venga a nosotros tu Reino"

[Aunque la entrada tenga cero comentarios, para esta monición me inspiraré por el de sor Amiga Mía (no pretende ser una pista: todas lo sois), por hacer eso que ella sabe tan bien para agradar al Señor. (No pretende ser un elogio: todas lo hacéis).
La razón que ello sea posible, esto es, que yo pueda inspirarme en un comentario en blanco, es la comunión de los santos.
No es que yo (el burro delante) lo sea; el tentador no perdería el tiempo con ello, bien sabe dónde me duele. Y, en palabras de ellas: “monjas, pero no santas”; (aunque Dios diga lo contrario… ellas son así).
Pero sobre todo creo en la Comunión. Como muchos domingos, desde hace ya varios años, compartiremos la Mesa del Señor.
Y sobrarán comentarios.]

Al escuchar las lecturas de este segundo domingo de adviento quizás recaigamos en lo parecidas que son a las del pasado domingo:
Comenzaremos recordando las palabras del profeta acerca de la esperanza de Jerusalén en la Justicia del Reino de Dios.
El salmo alabará a nuestro Señor, Bueno y Recto, que sabe cambiar la suerte de los humildes
En la epístola, con una entrañable oración se nos animará a seguir adelante en aquello que agrada al Padre, que agranda nuestro amor y nos acerca al día en que Cristo nazca en nuestros corazones.
Y el evangelio, volverá a anunciarnos la Salvación.

La diferencia, notable diferencia, reside en el protagonista de cada evangelio.
El domingo pasado era Jesús proclamando, concluyendo, la Buena Nueva.
Hoy es Juan quien la inicia, anunciando un bautismo de conversión.
Juan, el más grande hombre nacido de mujer; pero insignificante comparado con el más pequeño que ya vive el Reino de los Cielos

Acojamos la Palabra con la ilusión con la que un niño aguarda la Navidad… ¡y sus increíbles sorpresas!

sábado, 21 de noviembre de 2009

Primer Domingo de Adviento

Jr. 33, 14-16; Salmo 24; 1ªTes. 3, 12-4,2; Lc. 21, 25-28. 34-36

Para esta monición hemos tenido la colaboración de Conchi (creo poder llamarla así).
Veréis; es la mujer de Fernando, sacerdote (entonces) que le diera la primera comunión a Mari Carmen, mi mujer. Después fué su profesor: de administrativo primero y de buena amistad después.
Compartimos con ella, Conchi, mi mujer y yo, la esperanza de que Fernando nos aguarda y nos ama en el seno del Padre.

Una vez más, el lenguaje escatológico de Jesús no pretende, para nada, infundirnos temor.
Bien al contrario, sabemos más que un deseo, es vocación de Jesus que no tengamos ni sintamos miedo.
Para eso ha venido, para liberarnos.
Pues tienen miedo los que se esconden, los que se ocultan. Los que agachamos la cabeza  porque el agobio de la vida nos embota la mente y el corazón
Pero la Palabra que oiremos hoy nos hablará de alzar la cabeza y de una liberación que nos llegará a todos, por igual. Sí, por igual; no según nuestros "equitativos repartos", sino que a todos los que, de una forma u otra, procedemos para agradar a Dios, Cristo nos abrirá la puerta de la habitación que nos tiene reservada, en su ciudad santa, la nueva Jerusalén, justicia de nuestro Señor.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Domingo 22 de Noviembre. CRISTO REY

(Dn 7, 13-14; Salmo 92; Ap 1, 5-8; Jn 18,33b-37)


Hoy celebramos la Solemnidad de Cristo Rey del Universo. 

Las lecturas proclamarán la realeza, dominio y poder de nuestro Señor Jesucristo sobre todo lo creado, por días sin término

Una fiesta que culmina el año litúrgico con una contundente interpelación personal en forma de pregunta a nuestro Salvador: “¿Eres Tú el Rey de mi corazón, el Rey de mi universo?”

Será sobre todo en el evangelio, Su Palabra, que oiremos Su respuesta.