martes, 20 de diciembre de 2011

Niño nuestro...

Niño nuestro
que has nacido en el suelo,
significado tiene tu nombre:
contigo el Reino ha llegado.
Que nos amemos siempre todos
como Tú nos has amado
Tu cuerpo y sangre no nos falten cada día
Y que deseemos perdonar
tánto como necesitamos ser perdonados
No nos dejes caer en el desamor
¡libranos de ese mal!

Amén

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Inmaculada

Tantas veces evocada
ángel o demonio;
pero casi nunca, amiga.
Otras muchas,
madre, hija, hermana... o esposa;
pero casi nunca, compañera.
Siempre relegada
a ser puta o virgen;
¡tan pocas, mujer simplemente!
Por el hombre
apartada, menospreciada, injuriada, mutilada, ablacionada, violada, esclavizada
en su cuerpo y en su alma...
Y con todo, pese a ello, siempre
mujer: Inmaculada


A mi buena amiga Inma y a su hija (a ti también Vicente; y cómo no, incluyo a Marisa)
A tantas tristes princesas  (especialmente, una gaditana)
A todas vosotras,
mujeres
siempre inmaculadas

jueves, 17 de noviembre de 2011

Solemnidad de Cristo Rey

Ez 34, 11 - 12. 15 - 17 (El Señor me buscará,
                 "como sigue le pastor el rastro de su rebaño")
Salmo 22    ("y habitaré en la casa del Señor")
1Cor 15, 20 - 26. 28  ("Cristo tiene que reinar")
Mt 25, 31 - 46            (" heredad el reino preparado
                                        para vosotros...")


Cristo Rey
¿Cabe preguntarnos qué clase de 'rey' esperamos sea Cristo?
¿O, como sus paisanos, sobre todo sus contemporáneos, damos por supuesto que es el que nosotros esperamos ?
Cristo nunca ha sido el Mesias esperado... por la jerarquía establecida, por el poder, por los que buscan la gloria
Cristo nos nacerá pobre y necesitado: Principe así de los hombres emigrantes, harapientos, carentes hasta de lo más básico para sobrevivir. Futuro Rey de los rechazados o excluidos precisamente por aquellos que jamás le proclamarían soberano o señor.
Pero Cristo tiene que reinar
Y nosotros con El
Mas ¿cómo será esto?
Gobernándonos y gobernando a nuestro prójimo como se nos indica en el Evangelio
Y recordando que las parábolas, parábolas son; ejemplos que no podemos identificar con realidades absolutas: no hay derecha o izquierda en el Reino de Dios; ni mucho menos premiados o castigados
Solo el Amor, en el centro, atrayéndonos a El
Lo demás son humanas formas de hablar
Incluso de Cristo: Verdadero hombre
Precisamente de Jesús: Verdadero Dios y Señor
El me buscará, como Buen Pastor, siguiendo mi rastro; al encontrarme vendará mis heridas y me guardará junto a las más fuertes. Así habitaré en su casa, en la habitación que nos tiene reservada a los míos y a mí.
No puede ser de otro modo:  nos lo habría dicho

En el Amigo
al + mc

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Trigésimo tercer domingo del tiempo ordinario

Prv. 31, 10 -13. 19 -20. 30 - 31 ("Engañosa es la gracia") (?!!!)
Salmo 127                   ("Dichoso el que teme al Señor")  (!!!?)
Tes 5, 1 - 6                 ("Cuando estén diciendo 'Paz y seguridad'
                                     ... les sobrevendrá la ruina")  (????)
Mt. 25, 14 - 30              ("Tuve miedo")                           (!!!!)

No conozco señores más exigentes: que siembren (poco) y recojan (mucho) donde no (para nada) esparcen,  y a quienes tenerles miedo (todo) de oir "me voy de esta casa" que mis propios hijos.
Pero intento ser, especialmente para ellos, un empleado fiel y cumplidor.
Bien sé cuál es la ganancia de mis señores... ¿La habré de enterrar, porque ellos, ofuscados, inexpertos, prepotentes, así ahora -ganancia- no la entiendan?
¿Dejaré de atesorar para ellos la Sabiduría, tan necesaria... en este mundo y en cualquier tiempo?
¿Les dejaré hacer lo que quieran por miedo a que finalmente hagan lo que quieran?
¿He de enterrar mi talento que no es más que un enorme amor por ellos?
¡Si pudiera sentir indiferencia...!
Pero, mirad: no lo hago -enfrentarme a ellos- por temor a las tinieblas.
¡¿Puede haber mayor tiniebla que la incompresión de quienes más quieres y de quienes esperas no respeto sino -¡ay!- admiración por el esfuerzo y amor que les dedicas?!
Te hacen sentir como echado afuera, a las tinieblas...
Si actúo, ¡no podría hacerlo de otra manera!, es porque estos son mis talentos.
Y aunque mis señores son exigentes -he de cargar con mi cruz y mirar solo al frente- quiero, deseo, amo ser un siervo que, aunque sea por no saber hacer otra cosa, trata de ser fiel y cumplidor y obtener ganancias para  sus señores... que son mis amores

En el Amigo
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viernes, 4 de noviembre de 2011

Trigésimo Segundo Domingo del Tiempo Ordinario

Sb 6, 12 - 16  ("La Sabiduría... la ven fácilmente los que la aman")
Salmo 62        ("... a la sombra de tus alas canto con júbilo...")
1 Tes 4, 13 - 18   ("no os aflijáis como los hombres sin esperanza")
Mt 25, 1 -13        ("Os lo aseguro: no os conozco")

Os lo aseguro: ¡No me conocieron!
¿Sería otro modo, otra foma de reproche que el Señor pudiera hacernos aquel día?
¿Cuál es hoy nuestro temple al interpretar el signo de nuestros tiempos?
¿Como hombres sin esperanza, llenos de reproches?
- "Si no hubieses abortado..."
- "Si no hubises aterrorizado..."
- "Si no hubieses violado..."
- "Si no hubieses robado y expoliado..."
Y un larguísimo "Si no hubieses "
Como hombres sin esperanza
Porque el hombre que sí tiene Esperanza, el hombre que aspira al Amor... sabe perdonar.
Porque intuye (quizás en lo más hondo de su ser recuerda) que perdonar es Amar
Y los que aman, SABEN
Pues... ¡cuánto AMAN los que poseen la SABIDURÍA!
¿Y si relego a mi hermano a la ignorancia... para mi provecho?
¿Si les niego mi amor por no llevarles a tu conocimiento?
¿O peor aún, si distorsiono... o aún más, si falsifico tu identidad...?
¿Si por mi culpa jamás llegan a tu verdadero conocimiento?
¿Llegarán a odiarne?
¡Quiera Dios que pese a mi necedad me amen!
Que, pese a reconocerme en mis errores, vean fácilmente mi Esperanza
y, como yo deseo amar y ser amado, así me amen.

En en Amigo
al + mc

viernes, 28 de octubre de 2011

Trigésimo primer domingo del tiempo ordinario

Mlq 1, 14b-2, 2b. 8-10 ("¿no tenemos todos un solo padre?")
Salmo 130                   ("... modero mis deseos, como un niño
                                      en brazos de su madre")
Tes 2, 7b - 9. 13          ("Os tratamos con delicadeza,
                                      como una madre de sus hijos")
Mt 23, 1 - 32               ("El primero entre vosotros
                                       será vuestro servidor")

¿No os suena como alegato del Padre y la Madre Pródigos?
Así nos ama la Trinidad: como un padre, como una madre
Nosotros, en cambio, lejos de amarnos como hermanos, nos juzgamos como enemigos extraños
El Padre es quien da verdadero ejemplo a su grey
Pudiendo ser dueño y señor; pudiendo ser el obedecido,
por puro desprendido amor se deja humillar por los incontrolados deseos de su hijos
Y como una madre, nos llora y aguarda
Un Padre que nos prepara y nos sirve la mesa
Una madre que se alegra de nuestras risas en ella
Siempre primeros en servir

En el Amigo
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viernes, 21 de octubre de 2011

Trigésimo Domingo del tiempo ordinario

Ex 22, 20 - 26    ("Si grita a mí, yo lo escucharé...")
Salmo 17            ("Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza")
1 Tes 1, 5c - 10  ("... llegasteis a ser un modelo para todos los creyentes")
Mt 22, 34 - 40   ("... ¿cuál es el mandamiento principal?")

A vuelta con (que no contra) los fariseos
El domingo pasado sobre la ley del César
Este domingo sobre la ley de Dios
Una vez más, César y Dios sobre el mismo plano:
El hombre, que dicta y sobre todo exige cumplimento de la ley, de "su ley"
Y en frente un Dios, que quiere hacerse semejante a nosotros, y como un Padre, no impone ley sino que propone su Amor y aguarda nuestra respuesta
¿Y qué se nos enseña a responder?
"Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser"
Leía en un librito que escribiera un sacerdote metido entre conventos que los monjes y monjas reconocían "relacionarse mejor con Dios que con sus hermanos o hermanas de convento". No pretende ser mayor crítica sino aquéllo que para muestra, un botón. (Mucho aprecio yo a mis hermanitas dominicas, para salir ahora con un renuncio)
¿Cómo se ama al Señor al que no "vemos"?
La respuesta es contundente, en un mandato semejante al primero y principal:
Amando a tu prójimo a quien sí "ves"
No hay más ley
Así lo decían y así lo anuncian los profetas..

En el Amigo
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